miércoles, 4 de noviembre de 2026

STREAMING, RADIO Y CONSUMO MUSICAL: POR QUÉ LA POPULARIDAD DIGITAL NO SIEMPRE REFLEJA LA REALIDAD

 



Muchas veces me enfrasco en conversaciones sobre qué música se escucha más en América Latina, y casi todos mis interlocutores parten por lo mismo: abrir Spotify, revisar los rankings y mirar qué artistas dominan las redes. Y sí, tiene lógica; las plataformas digitales se han vuelto el principal termómetro del consumo musical y la forma de consumo que sostiene a la industria.

Pero (siempre hay un “pero” incómodo), hace poco tuve acceso a un estudio de sintonía radial de Lima y me hizo dudar. Como suele pasar, el survey mezclaba emisoras musicales e informativas. Nada nuevo para quienes hemos seguido de cerca la radio en el Perú, y lo pueden ver aquí:


Hasta ahí, ninguna revelación. Pero siempre me persigue ese bichito que me hace cuestionarlo todo, y me pregunté otra cosa: ¿qué pasa si en vez de mirar las radios una por una las agrupo según el género que programan?

Me puse a clasificarlas. Nueva Q, La Karibeña, Panamericana, Megamix, Comas y Canto Grande fueron a cumbia y tropical. Radiomar y La Tremenda, a salsa. Moda, La Zona y Onda Cero, a urbanas. La Inolvidable, Felicidad y Ritmo Romántica, al segmento romántico. Y Mágica, Oxígeno, Planeta, Studio 92 y Radio Disney, a pop y rock internacional (no quiero entrar en diatribas sobre si esta agrupación es "accurate" o no; es sencilla y rápida). El resultado:

Mi conclusión es evidente a todas luces: la cumbia lidera, y por una diferencia grande, bien grande. La audiencia acumulada de las radios de cumbia supera ampliamente a la de las principales emisoras urbanas.

Lo curioso es que quien mire solo Spotify, YouTube o TikTok probablemente concluya lo contrario. Los rankings digitales están llenos de Bad Bunny, Feid, Karol G, Rauw Alejandro o Quevedo, y las redes giran alrededor de ellos. ¿Cómo puede la radio mostrar algo tan distinto?  La respuesta comienza por entender que Spotify no mide el mercado musical, mide a los usuarios de Spotify. Las plataformas representan mejor a ciertos segmentos: gente más joven, más urbana y con hábitos digitales consolidados. Cuando miramos sus rankings vemos solo una parte del mercado.  La radio, en cambio, llega a lugares donde la música se consume con otra lógica. Se escucha en taxis, mercados, restaurantes, bodegas, micros, talleres y oficinas, y un gran etcétera. De hecho, según el último estudio de CPI sobre audiencia musical, el 17.1% de quienes escuchan música urbana lo hace solo por radio, el 74.1% por radio Y plataformas, y apenas el 8.8% solo por plataformas. Y ojo, en muchos de esos lugares nadie elige: la música es una experiencia compartida.

Por eso las dos métricas, aunque válidas, describen cosas distintas. Spotify mide una decisión individual; casi siempre un stream lo escucha una sola persona. La radio mide una exposición colectiva: cuando suena en un restaurante, una bodega o una oficina, la oyen muchas personas a la vez.

Pero también hay una diferencia entre géneros. La música urbana se consume sobre todo de forma personal, con el celular, los audífonos, en el gimnasio o en redes. La cumbia funciona muy bien como música de fondo. Puede acompañar todo un día de trabajo, una reunión familiar o un día entero en un negocio sin molestar a públicos muy distintos, y eso probablemente explica parte de su fuerza en la radio.

Y tengo que hacer un disclaimer: los datos del survey son solo de Lima Metropolitana, así que no puedo decir que describan con exactitud a todo el Perú.  Aun así, Lima es probablemente el mercado más urbano, más digitalizado y más expuesto a las tendencias globales del país. Si hay una ciudad peruana donde el reggaetón debería sacarle una ventaja fuerte a la cumbia, es Lima, y,  sin embargo, al agrupar la audiencia radial por género, la cumbia sigue muy por delante.  ¿Sería la diferencia aún mayor a nivel nacional? Con los datos que tengo no puedo afirmarlo (haría falta acceso a un estudio nacional). Pero sospecho que el dominio de la cumbia se mantendría, o incluso crecería, al sumar regiones donde históricamente ha tenido mucha presencia.

Creo que esto pasa en otros países de América Latina. Confundimos visibilidad digital con consumo total.  Asumimos que lo viral en TikTok domina el mercado, o que lo que lidera Spotify representa a toda la población, y muchas veces no es así. Un género puede dominar el streaming y no ser el que acompaña a más gente en el día a día. Y una canción puede generar poca conversación en redes y estar presente en hogares, comercios y oficinas.

Spotify muestra una parte de la película, la radio otra (y para colmo, los conciertos en vivo otra más). Hay que mirarlas juntas y contrastarlas para entender cómo consume música una sociedad.

Quizás por eso este análisis resulta relevante más allá de la discusión entre cumbia y reggaetón. Artistas, sellos, managers o anunciantes toman decisiones estratégicas a partir de métricas de consumo. Y si esas métricas provienen de una sola fuente, existe el riesgo de confundir una parte del mercado con el mercado completo.  En una industria cada vez más obsesionada con los datos, la verdadera ventaja competitiva podría estar en saber qué datos estamos dejando fuera del radar

Que la cumbia lidere la radio limeña tal vez muchos ya lo intuían. Lo que me parece interesante es que incluso en una de las ciudades más digitalizadas de la región, la música más visible no coincide con la de mayor alcance. Me quedo con las ganas de hacer el mismo ejercicio a nivel nacional.

Noviembre 2026